LA IMPORTANCIA DE LA RELAJACIÓN

La relajación en Yoga se denomina Savasana, que en sánscrito se traduce como ‘cadáver’, ya que, al llevarla a cabo, nos tumbamos en decúbito supino y ahí nos quedamos, como cuando ‘hacemos el muerto’ en el agua del mar.

¿Por qué en nuestra clase de Yoga siempre concluimos con una relajación o Savasana?

Todo en la clase de Yoga tiene un orden y un por qué y, si nunca prescindimos de nuestra Savasana, la razón es que sin ella, los beneficios del Yoga no llegarán a nosotros de manera completa y nos quedaremos sin la repercusión a nivel profundo de lo que hemos trabajado.

Durante la realización de nuestras asanas, conseguimos enviar un mensaje a las neuronas motoras, invitándolas a ralentizar su actividad y ocurre que, durante la relajación, cuando ya toda nuestra actividad, todo nuestro movimiento ha cesado, es el momento en que nos encontramos en el camino hacia la dimensión profunda que existe dentro de cada uno de nosotros.

En el tiempo en que nos mantenemos en relajación, ocurre algo que muy pocas veces somos capaces de experimentar, ni tan siquiera cuando dormimos; nuestro sistema nervioso simpático se calma. Siendo esta parte del sistema nervioso la encargada preparar nuestras reacciones a estímulos externos, es decir, la que nos mantiene en estado de alerta, resulta muy interesante contemplar cómo, en cada relajación, cada vez que éste se ‘aquieta’, nos vamos sumergiendo en un estado de ‘no reactividad’, un estado en el que sencillamente dejamos que nuestros sentidos experimenten ‘hacia adentro’, sin necesidad de buscar ese elemento externo al que reaccionar, del que protegernos. 

¿Qué es lo que experimentamos? 

Las primeras veces que estamos en Savasana no nos resulta sencillo relajarnos. Hay quien experimenta todo lo contrario: inquietud, risa, llanto. Todo ello surge del hecho de encontrarnos realizando algo a lo que no estamos acostumbrados en absoluto: estar a solas con nuestro interior. Sin embargo, si somos constantes, estas sensaciones poco agradables desaparecerán pronto y, sin tardar, comenzaremos a vivenciar la no ansiedad, la serenidad profunda y, a partir de ella, nos encontramos con nuestra propia creatividad, con aspectos de nosotros mismos que ni siquiera conocíamos o, al menos, no desde cierta perspectiva. Y comenzamos a observar el mundo sin interpretaciones sesgadas, sin filtros (auto)impuestos, a afianzar y definir nuestros valores y modo de actuar. 

Y volviendo al cuerpo, ¿qué significa para él la disminución de la ansiedad? 

Para el cuerpo, que ejecuta el reflejo de nuestra actividad mental, esto se traduce en la reducción de aquellas somatizaciones que proceden de preocupación, tensión y cansancio mentales. Las zonas cervical y parte alta de la espalda son receptáculos de nuestras emociones negativas, así como la cadera y los numerosos músculos que componen el psoas. Todas ellas se ven aliviadas, tanto por la práctica de las asanas, como por nuestra constancia en el mantenimiento del estado de relajación.

Así que, ¿qué te parece si le dedicas unos minutos al día a tu relajación? En el siguiente vídeo te la acercamos. Disfruta de este momento como un regalo para ti. Lo bueno es que, poco a poco irás descubriendo cuán único es para ti y siempre encontrarás un matiz nuevo.

Namasté.

Luisa Medina, Yoga Esencia