EL YOGA Y TU SALUD

Puede que ya hayas practicado Yoga o que éste te suscite algún interés. Pues bien, sea cual fuese el caso, hoy vamos a explicar cuáles son los beneficios que podremos disfrutar tras su práctica, ofreciendo una visión global de lo que es una clase de Hatha Yoga.

El Yoga ya camina entre nosotros desde el año 3000 a.C., de cuando datan los primeros restos arqueológicos que sugieren su práctica. Tal y como indica su propia etimología (sánscrito yug), Yoga significa ‘unión’ y conecta todos los aspectos de la vida del ser humano, ofreciendo un complejo sistema de herramientas para armonizarlos y favorecer el buen funcionamiento de nuestra salud física y emocional.

Aquellos conceptos que manejamos en nuestra hora de Yoga, también con su nombre sánscrito,  incluyen las ‘asanas’ o posturas, a través de las que trabajamos tanto el tono muscular, como la capacidad del músculo para mantener esfuerzos durante más tiempo, es decir, su resistencia, con especial atención a su adaptabilidad al estiramiento y su simetría, independientemente del lado del cuerpo que utilicemos y con relación al funcionamiento de agonistas y antagonistas.

Asimismo, la respiración o ‘Pranayama’, se encuentra en la base de esta disciplina, equiparándose en importancia a las ‘asanas’ y erigiéndose como antesala de las prácticas de concentración (‘Dharana’) y meditación (‘Dhyana’). Durante la sesión, aprendemos a ser conscientes de nuestra respiración y a incluirla en nuestros movimientos, observando cómo la expansión del diafragma repercute en ellos.

Un aspecto imprescindible en el Yoga es el de la relajación, que siempre ha de estar presente en nuestra sesión, donde recibe el nombre de Savasana. Es en este momento en el que aprendemos, paulatinamente, a ralentizar nuestro ritmo, a dejar de ser reactivos y a estar con nosotros mismos, que no es poco.

¿Qué nos reporta todo ello?

Incremento del rendimiento deportivo o de la actividad física

Prevención de lesiones

Tonificación a nivel de musculatura interna

Mayor control corporal y equilibrio

Recuperación de la flexibilidad en función de las circunstancias de cada persona

Adquisición de buenos hábitos posturales

Aumento de la capacidad pneumática o respiratoria

Manejo emocional y mental

Mejora en las capacidades de atención y concentración

Lograr un estado de ánimo sereno y estable

Disminución notable de la ansiedad

Mayor claridad mental y capacidad de decisión

Apoyo en la adquisición de nuevos hábitos saludables

Experimenta tú mismo esta ciencia de observación directa en el vídeo que hemos grabado para ti, donde encontrarás seis ‘asanas’ que no deben faltar en tu día a día. ¡Disfrútalo!

Luisa Medina, Esencia Yoga